No quiero que llegue el día, en el que te diga adiós
Con las manos apretadas, porque el pecho se dilata conteniendo mi dolor,
Porque no tengo el valor para decir lo que siento,
Y vos sabes que te quiero y tu silencio es mayor.
Que se opone entre los dos, que aun de cerca estamos lejos,
Que parecemos distintos y sin embargo sentimos que nos invade el amor,
Que se detiene hasta el tiempo, cuando te miro a los ojos reclamando tu calor
Y la voz de tu conciencia, te aleja de mi presencia y se hace largo el adiós.
Hiéreme el alma si quieres, con solo decirme no,
Por que ese no será un verso, de tantos que te he robado,
Y al escribir mis recuerdos, tu nombre no estará en ellos,
Porque tú eres la poesía y esta escrita con mí llanto.
No quiero que llegue el día, en el que te diga adiós,
Tú vendrás con la mirada, a despedir al viajero,
Y yo ahogado en mis palabras, te voy a gritar ¡te quiero!
Y tu dirás que dijiste, y yo diré dije adiós.
Tu pensaras él me quiere, yo pensare así es mejor,
Nos tomaremos las manos, nos miraremos sonriendo,
Me dirás cuando nos vemos,
Y yo diré cuando el cielo, se quede sin su color.
Y tu gritaras ¡mañana! y yo diré es un error,
Mañana no se ha pintado, y al verso lo escribo yo,
Necesito primaveras, para verte en una flor,
El mundo no tiene vida, mi alma esta sin amor,
Porque ha llegado este día, en el que te digo adiós.