jueves, 18 de febrero de 2016




Te esperé





Te esperé, como al fruto el labriego
Recostado en la acequia, contemplando la ciega,
Con mis manos en ella dibujaba recuerdos
Desgranaba las dunas el agua de las sierras.

Caminé de regreso recogiendo las brevas
Que de un lado del cerco me sabían a miel
Termino la cosecha el campo quedó yerto,
Se pasará el verano pero yo igual vendré.

El camino de piedra, donde están los aromos,
No conoce de flores, a todas las corté
Día a día a mi paso las llevé en mi retorno,
Están todas marchitas, donde un día espere,
Allí donde la tarde se junta con el cielo,
Cuando llegue el verano, regresaré otra vez.

domingo, 12 de diciembre de 2010

a veces me preguntan los amigos

A veces me preguntan los amigos
Por qué dejé mi barrio por los versos,
Si olvidé nuestra infancia con sus sueños,
Si el verbo amar fue escollo en mi camino.

Por eso escribo este poema;
Yo no nací en la página de un libro,
Me hice en la calle, la más dura escuela
Y Dios lo sabe porque fue testigo.

Por eso escribo este poema,
Porque a veces sin comer en paz dormía
Y mi madre, sin saber de fuerzas,
Le ponía el hombro a la vida por mi vida,

Por eso escribo este poema,
Con mis manos cansadas de escribir día a día,
Porque este cuerpo me tiene prisionero
Y se cobra las horas con más prisa.

Por eso mis noches terminan en el puerto,
Allí una copa consigue mil caricias
Y una botella se cambia por un cuerpo
Tratando de olvidar y llega el otro día.
Y se vuelve a empezar sin importar nada,
Los amigos, el trabajo, la familia,
Todos pueden esperar,
Pero yo, necesito aferrarme a la vida.

Por eso escribo este poema,
Mi espíritu de lucha no ha cedido
Si he tenido que confesar mi pena,
Es para que no pregunten los amigos,

Este es mi último poema,
Lo escribo con el alma de poeta,
Si alguna vez un dolor los abruma
Y encuentran en mis versos un lugar, siquiera,
Sepan que aunque no tienen nombre,
Son de mi puño y letra.

cuando llegue septiembre


Cuando llegue septiembre se perderá en la bruma
Esa avecilla blanca que tu siesta profana,
Tú volverás al sueño y ella irá a la espesura,
Tú en sábanas de hilo y ella en verde retama.

Porque al llegar septiembre yo no estaré en tus horas,
Habrá en la flor rocío y en tus mejillas nada.
Me iré como la tarde para dejarte en sombras,
Me llaman otros labios, me busca otra mirada.

No tendrán los jazmines su perfume y tersura
Ni escucharás el eco de mi nombre en tu casa,
El ave vendrá al huerto a beber tu amargura
Y yo estaré en tus ojos y besará mi alma.

Más tú, que estás madura, cuando busques un beso
No mires en el tiempo, no niegues tu calor,
No ha de juzgarte Dios, no temas mi regreso,
Yo no vendré mañana, pero vendrá otro amor.

te escribiré el poema de las horas

Te escribiré el poema de las horas
Donde nace la flor, donde anida en la aurora,
Un sol que nos alumbra, un llanto que demora,
Porque crecer nos cuesta y todo se atesora.

Te escribiré el poema de las horas,
Parado en la escollera, en el verde de las hojas,
Donde queda el rocío que tú viertes ahora
Por esos ojos tuyos que a los míos le imploran.

Te escribiré el poema de las horas,
Aunque el cielo esté gris y mi alma en congoja,
Porque tú eres la luz que está en todas las cosas
Y yo soy el candil que tu fulgor añora.

Te escribiré el poema de las horas,
Por encima del mundo que no nos importa
Por las manos que unen y desunen las cosas,
Por encima de todo, está el amor, ahora.

llámame


Llámame, si alguna vez tu boca esta sedienta,
Si tu piel reclama una caricia,
Si tu mano se extiende y no hay respuesta,
Si lloras y nadie te consuela,
Si tienes frío y nadie te cobija.

Yo estaré presente con mi boca fresca
Tu piel junto a mi piel en la delicia,
Mi mano entrelazada con tu diestra,
Mis labios besando tus mejillas,
Mi cuerpo abrigando tus quimeras,
Para cambiar tu vida.
Pero recuerda, si me llamas...
También tengo mentiras.

que te ame el poeta


Que te ame el poeta y no el hombre
Pues la cama del hombre no recuerda
Y el lecho de mi página no olvida.

Si despierto hombre y tú te marchas
Encontraré otra piel, otra caricia.
Si despierto poeta y tú te alejas,
Te retendré en mis versos, toda mía.

Pero si tengo que elegirte entre otras cosas
Y pueden más tus lágrimas y llanto
No dirá mi poema que he amado,
Te amo y te amaré, dirá la prosa.

Y al amarte el hombre y no el poeta
Escribirá el tiempo la poesía.
El verso del poeta ya no rima,
La vida no se mide en una estrofa.

te he buscado en mi piel


Te he buscado en mi piel
Y me responde el alma
Que alguna vez el beso
Que se quedó en mi boca
Fue la hiel del recuerdo
Y la miel de mis horas.

Porque busqué ser hombre
Donde la flor perfuma
La hierba se hizo roca
Y el cielo mi locura.

Aun te sigo esperando
Aunque ese amor no fuera
La roca se ha hecho hierba
Y el cielo mi destino

Y camino la noche
Con la mirada baja
Diciéndole a mi alma
No me reproches nada.