A veces me preguntan los amigos
Por qué dejé mi barrio por los versos,
Si olvidé nuestra infancia con sus sueños,
Si el verbo amar fue escollo en mi camino.
Por eso escribo este poema;
Yo no nací en la página de un libro,
Me hice en la calle, la más dura escuela
Y Dios lo sabe porque fue testigo.
Por eso escribo este poema,
Porque a veces sin comer en paz dormía
Y mi madre, sin saber de fuerzas,
Le ponía el hombro a la vida por mi vida,
Por eso escribo este poema,
Con mis manos cansadas de escribir día a día,
Porque este cuerpo me tiene prisionero
Y se cobra las horas con más prisa.
Por eso mis noches terminan en el puerto,
Allí una copa consigue mil caricias
Y una botella se cambia por un cuerpo
Tratando de olvidar y llega el otro día.
Y se vuelve a empezar sin importar nada,
Los amigos, el trabajo, la familia,
Todos pueden esperar,
Pero yo, necesito aferrarme a la vida.
Por eso escribo este poema,
Mi espíritu de lucha no ha cedido
Si he tenido que confesar mi pena,
Es para que no pregunten los amigos,
Este es mi último poema,
Lo escribo con el alma de poeta,
Si alguna vez un dolor los abruma
Y encuentran en mis versos un lugar, siquiera,
Sepan que aunque no tienen nombre,
Son de mi puño y letra.
Por qué dejé mi barrio por los versos,
Si olvidé nuestra infancia con sus sueños,
Si el verbo amar fue escollo en mi camino.
Por eso escribo este poema;
Yo no nací en la página de un libro,
Me hice en la calle, la más dura escuela
Y Dios lo sabe porque fue testigo.
Por eso escribo este poema,
Porque a veces sin comer en paz dormía
Y mi madre, sin saber de fuerzas,
Le ponía el hombro a la vida por mi vida,
Por eso escribo este poema,
Con mis manos cansadas de escribir día a día,
Porque este cuerpo me tiene prisionero
Y se cobra las horas con más prisa.
Por eso mis noches terminan en el puerto,
Allí una copa consigue mil caricias
Y una botella se cambia por un cuerpo
Tratando de olvidar y llega el otro día.
Y se vuelve a empezar sin importar nada,
Los amigos, el trabajo, la familia,
Todos pueden esperar,
Pero yo, necesito aferrarme a la vida.
Por eso escribo este poema,
Mi espíritu de lucha no ha cedido
Si he tenido que confesar mi pena,
Es para que no pregunten los amigos,
Este es mi último poema,
Lo escribo con el alma de poeta,
Si alguna vez un dolor los abruma
Y encuentran en mis versos un lugar, siquiera,
Sepan que aunque no tienen nombre,
Son de mi puño y letra.