No me pregunten, de ella no se nada
La vi, es cierto, en el ocaso de su vida
Era otra mujer, con sus mejillas pálidas
Casi no me recordaba, era distinta.
Era un llanto perpetuo su mirada
Tenía angustias que con nadie compartía
Su dolor, transparente, como su piel delgada
Y creo que hasta el alma, también le dolía.
Pero no me pregunten, no se nada de ella
Sé que amo y sufrió por mucho tiempo
Y la vida le ha devuelto un poco
De aquello que perdió y hoy vive de sus sueños.
Si preguntan por mí, les diré que aun la amo
Que guarde de mis manos, mis mejores caricias
Que conservo recuerdos, que tal vez ella ha olvidado
Que me he quedado solo, que a nadie di mi vida.
No pregunten por ella, no soy yo el indicado
Si la ven y les cuenta, dirá que fui en su vida
El dolor y la angustia, que su rostro ha marcado
El odio y el amor, de nuestra despedida.
No pregunten, lo siento, ya olvide que existía
Lo que fuimos en vida se quedo en el pasado
A veces la recuerdo, y sé que la quería
Me olvide de su rostro, de su piel, de sus manos.
Y si vuelvo algún día, a estar en su presencia
Le diré que lo siento, no soy esa persona
Pero de haberlo sido, la amaría en silencio
Porque usted esta viva y yo soy una sombra.
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