No es el tiempo breve que me queda
Ni es este mundo tirano que me empuja
No son las horas que perdí sin darme cuenta
Ni son los años que dibujan arrugas.
Son mis latidos que han perdido fuerza
Porque me niegas un poco de ternura
Tú llevas en tus manos primaveras
Y yo aspiro el perfume en mi locura.
No sabes que mi alma es prisionera
De tu piel, de tu risa y de tu aliento
Mi vida se niega a esta existencia
Y tú haces del amor tu propio juego.
No quiero que al final, cuando ya muera
Me abrumes con un millar de besos
Permite que en mis brazos te contenga
Quiero sentir, que ha sido mío el sueño.
No lamentes este adiós, porque es mi pena
El no haberte dicho que te quiero
Mis latidos ya no tienen fuerza
No son las horas, ni tan poco el tiempo.
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